Las líneas de Nazca son geoglifos creados por comunidades antiguas del sur del Perú. Incluyen líneas, formas geométricas y figuras. Su origen humano está documentado; la investigación continúa estudiando la diversidad de funciones y descubriendo dibujos que no se habían registrado.

Quiénes hicieron las líneas

UNESCO relaciona el conjunto con las tradiciones Paracas y Nasca y sitúa buena parte de su desarrollo entre aproximadamente 500 a. C. y 500 d. C. Las figuras pertenecen a un paisaje cultural extenso, no a una única obra realizada de golpe por una sola persona.

Su técnica incluye retirar material oscuro de la superficie para dejar visible un sustrato más claro. La diferencia de color produce un contraste que puede formar trazos muy largos. Esa explicación permite entender la construcción sin exigir una herramienta capaz de pintar todo el desierto desde el aire.

Por qué no hay una respuesta única sobre su función

Los geoglifos varían en tamaño, motivos y relación con caminos y otras líneas. Reunirlos bajo la etiqueta «dibujos gigantes» puede ocultar esas diferencias. La función de una figura pequeña junto a un sendero no tiene que ser idéntica a la de un gran trazado integrado en una red.

Las interpretaciones rituales y sociales se apoyan en su contexto. No basta con que una línea parezca apuntar en una dirección para afirmar que todas las figuras pertenecen a un calendario astronómico. Una hipótesis debe explicar el conjunto de datos que pretende abarcar.

Los 303 nuevos geoglifos confirmados en 2024

Un estudio de la Universidad de Yamagata e IBM Research, publicado en PNAS en 2024, documentó 303 nuevos geoglifos figurativos tras seis meses de trabajo de campo. La IA analizó imágenes aéreas para proponer áreas prioritarias de búsqueda.

El dato describe ese proyecto y su fecha; no es un recuento actualizado de todo lo conocido hoy. También importa la secuencia: el sistema produjo candidatos y los investigadores los examinaron. «La IA encontró una forma» y «se confirmó un geoglifo» son etapas distintas.

Qué cambia al conocer más figuras

El equipo analizó diferencias entre grandes figuras de líneas y otras más pequeñas de relieve. Sus asociaciones con redes geométricas o senderos apoyan interpretaciones sobre usos comunitarios y sobre la observación por individuos o grupos pequeños.

Esas propuestas amplían las preguntas sobre comunicación y actividad social. No convierten cada figura en un mensaje traducido palabra por palabra. La localización y los motivos aportan evidencia que todavía debe relacionarse con otros restos del paisaje.

Un paisaje que requiere cuidado

Que las marcas hayan persistido en un medio árido no significa que sean indestructibles. La protección del conjunto importa precisamente porque sus trazos dependen de una superficie que puede alterarse.

Geoglifo de las líneas de Nazca fotografiado desde el aire
Los geoglifos forman parte del paisaje del desierto de Nazca. Crédito: Diego Delso, delso.photo · CC BY-SA 4.0.

Un dibujo en el suelo se llama geoglifo

«Geoglifo» describe una figura o un trazado realizado sobre el terreno. No implica necesariamente una imagen de gran tamaño ni una técnica única. En Nazca, el conjunto reúne motivos figurativos y diseños geométricos, además de líneas. Separar esos tipos ayuda a formular preguntas más precisas: construir una figura reconocible y marcar un recorrido largo pueden exigir decisiones distintas, aunque ambos modifiquen la superficie.

Cómo puede trazarse una línea larga desde el suelo

Para imaginar un principio de construcción, basta pensar en dos puntos alineados y una cuerda que marque la dirección. Repetir referencias permite prolongar un trazado. Este ejemplo geométrico no reconstruye cada procedimiento antiguo, pero muestra que una línea recta no exige observarla desde un avión mientras se realiza. La planificación puede basarse en posiciones medidas sobre el propio terreno.

Una figura compleja puede dividirse en partes y relacionar sus proporciones. En un dibujo ampliado sobre una cuadrícula, por ejemplo, cada zona corresponde a una parte del modelo. La comparación solo ilustra una posibilidad de organización humana; atribuir ese método exacto a una figura de Nazca necesitaría evidencias. Lo esencial es distinguir «puedo imaginar una técnica» de «he demostrado qué técnica se utilizó».

Los constructores, además, no tenían que reproducir necesariamente una fotografía mental del dibujo desde arriba. Podían trabajar con recorridos, referencias y una tradición compartida de formas. La pregunta arqueológica se centra en qué señales del proceso se conservan y cómo se relacionan con otras actividades. Esa perspectiva abre una investigación sobre trabajo y conocimiento práctico, sin exigir capacidades tecnológicas que no están documentadas.

La aridez ayuda a explicar su persistencia

NASA muestra las líneas en una imagen del satélite Ikonos y relaciona su conservación con las condiciones áridas de la llanura. Una superficie marcada puede mantenerse durante mucho tiempo si las alteraciones son limitadas. Eso no significa que el desierto carezca de todo cambio ni que la protección sea innecesaria: la persistencia de una figura depende de conservar el contraste que permite reconocerla.

El contraste entre piedras oscuras y material más claro es parte del dibujo. Si se desplazan piedras o se abren marcas nuevas, cambia la información de la superficie. La misma sencillez de la técnica explica parte de su fragilidad. Para estudiar distribución y forma necesitamos distinguir trazos antiguos de alteraciones posteriores, y registrar qué se observa antes de intervenir.

Líneas y figuras del desierto de Nazca vistas desde el aire
Una vista aérea permite reconocer los trazados sobre el terreno. Crédito: Dr. Eugen Lehle · CC BY-SA 3.0 (DE).

Los descubrimientos anteriores a la campaña de 2024

La Universidad de Yamagata anunció en 2019 un conjunto de 143 nuevos geoglifos en la pampa de Nasca y áreas cercanas. El comunicado describía investigación con imágenes de alta resolución y comprobación arqueológica, además de una prueba de inteligencia artificial que contribuyó a identificar una figura. La búsqueda automatizada, por tanto, se desarrolló mediante etapas y trabajos previos, no apareció de repente con el anuncio de 2024.

Una publicación de 2023 en el Journal of Archaeological Science estudió el uso de aprendizaje profundo para acelerar la detección de candidatos en fotografías aéreas. El interés estaba en priorizar zonas para investigar y ayudar a trabajar sobre una gran cantidad de imágenes. Un sistema puede reconocer semejanzas visuales útiles sin comprender la intención de quienes hicieron las figuras ni traducir su significado cultural.

La diferencia resulta importante al leer expresiones como «descubierto por IA». El proceso incluye imágenes, criterios de selección, revisión y trabajo de campo. Una mejora en la velocidad de análisis no convierte todos los candidatos en hallazgos confirmados. El ordenador participa en una cadena de investigación, y la conclusión arqueológica depende de cómo se comprueba lo que propone.

Encontrar más formas cambia la muestra que conocemos

Si solo conocemos las figuras grandes y visibles, nuestra interpretación puede favorecer sus características. Incorporar otras pequeñas o deterioradas amplía la muestra. Entonces podemos comparar tamaños, motivos y localizaciones con más información. Este es un principio general del análisis arqueológico: lo que se ha detectado no siempre representa de manera equilibrada todo lo que existió.

La relación con un camino puede sugerir posibilidades de observación o recorrido, pero no revela una ceremonia completa. La repetición de motivos puede apuntar a prácticas compartidas sin indicar un único significado. Las propuestas deben explicar patrones y también diferencias. Un paisaje utilizado durante muchos siglos puede incluir funciones cambiantes, por lo que una respuesta uniforme corre el riesgo de simplificar su historia.

Las líneas forman parte de un paisaje cultural

Nazca resulta más comprensible cuando se relaciona con las comunidades y tradiciones que UNESCO identifica en el conjunto de Nasca y Palpa. Las figuras no son objetos suspendidos fuera de su contexto. Su técnica, distribución y conservación plantean preguntas sobre personas que transformaron un entorno real y dejaron marcas cuya lectura continúa ampliándose.

Para otro caso en el que una herramienta nueva ayuda a leer huellas antiguas, conoce cómo se descifraron los jeroglíficos. Y para entender los límites de un sistema automático, consulta por qué una IA puede dar respuestas incorrectas.

Fuentes y lecturas

Actualizado el 12 de octubre de 2026.

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